La mayoría de los lentes están diseñados tomando como referencia el formato clásico de 35mm (Full Frame). Cuando usas esos mismos lentes en una cámara con sensor APS-C, el sensor es más pequeño y “recorta” parte de la imagen. A esto se le conoce como crop factor.
En la práctica, esto significa que el campo de visión cambia. El lente no modifica su distancia focal, pero se ve más cerrado en cámaras APS-C. Por ejemplo, un 50mm puede comportarse aproximadamente como un 75mm, dependiendo de la marca.
Esto tiene algunas implicaciones al elegir lentes:
- Los angulares no se ven tan amplios en APS-C, por lo que lograr tomas muy abiertas puede requerir lentes más cortos.
- Los telefotos ganan más alcance, algo que puede ser una ventaja para fotografía de fauna o deportes.
Algo importante a considerar es que si en el futuro planeas cambiar a una cámara Full Frame, puede valer la pena invertir desde ahora en lentes compatibles con ese formato. De esta forma podrás seguir usándolos cuando cambies de sistema.
Más adelante hablaremos con mayor profundidad sobre el crop factor y cómo influye en la fotografía. Por ahora, lo importante es tener en cuenta que algunos lentes están diseñados específicamente para Full Frame y otros para APS-C. Si utilizas un lente diseñado para APS-C en una cámara Full Frame, es probable que aparezca viñeteo (bordes oscuros en la imagen). La ventaja es que los lentes APS-C suelen ser más pequeños y económicos, lo que los convierte en una opción muy atractiva para quienes empiezan.